mié. Ago 12th, 2020

Cine sobre ruedas

La innovación a veces está envuelta en papel viejo. La epidemia nos obligó a retirarnos de la cercanía física y ello nos alejó de nuestros hábitos, uno de los más queridos, se vuelve dolorosamente riesgoso, ir a nuestras salas de cine, no resulta viable en estos días. Sin embargo, una vuelta al pasado, tiene la respuesta, alimentando incluso un anhelo guardado en la nostalgia.
Ayer, se inauguró el Autocinema Live. Y como en aquellas noches de el Ritz y el Real, desde las 7 pm, fueron arribando autos, con familias pequeñas, parejas o incluso sólo con el conductor entorno a la pantalla grande. Todos con el deseo contenido, una caja de recuerdos o bien queriendo vivir eso de lo que tanto les contaron. Con gran tino, desfilaron cortos de películas clásicas, antes de la función, Vaselina, Rocky, Casi Famosos, y nuevos referentes: Parásitos, Jojo Rabbit, 1917. Los claxón respondían por aplausos.
Como en toda inauguración (incluso como si fuese planeado), hubo una falla técnica al inicio de la función, que dio pie a un reclamo del fondo “cacaro”.
Un presto servicio de meseros, ayudó a cumplir la medida sanitaria de no salir del auto, para seguir metido en la pantalla.
La nueva normalidad nos trajo a una vieja tradición.
De la película luego hablaremos hoy la estrella principal era otra.
Larga vida a los autocinemas.
Eduardo Márquez R.